El periodismo será lo que los periodistas quieran que sea

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Para los periodistas que trabajan con información internet significa tiempo. Pero lo que se gana en rapidez se pierde en reflexión y en perspectiva. En la década de los 90 la prensa perdió credibilidad, este factor ha sido determinante en la caída de los lectores. Además de la gratuidad de internet y a la aparición de nuevas terminales tecnológicas. 

Las imágenes violentas que se publican en los periódicos de papel suelen provocar fuertes polémicas, pero si la misma imagen sale publicada en un medio online no suelen suscitar rechazo. Los periodistas actuales suelen quedarse en sus pupitres a redactar sus noticias, no salen a la calle en busca de información, se conforman con las que les mandan las agencias. Se da el caso que cuando un reportero, en el lugar de los hechos intenta hacer llegar la información de un caso o suceso a su redacción, los compañeros se fían más de lo que les informa de la agencia de prensa que lo que su propio compañero ve en el sitio que está ocurriendo. Esto pasa cuando un periodista que se encarga de un texto no ha trabajado nunca en la calle, se parapeta en su mesa ante su ordenador e internet como única fuente. No aceptan la visión personal de un hecho por parte del periodista. En cambio, hay que darle importancia al periodista y a su relato personal. La firma de este más su visión personal de la información son valores positivos que deberían presentarse en los diarios online.

Las paradojas de la vida nos conducen a la conclusión de que la red que se inventó para ayudar a la gente a sobrevivir a una guerra nuclear falló cuando más la necesitaban, el 11 de septiembre. Asimismo, el 11-S  acabó con el buen periodismo. Con la excusa de la seguridad nacional, la prensa estadounidense dejó de hacer preguntas, no cuestionaba el poder (Guy Talese).

La polémica de si es mejor el mundo print o el online no tiene fin. Pero en el entorno online se elabora un periodismo con más libertad y quizá con una vocación más polémica. Un texto online está más expuesto a los lectores de todo el mundo y exige un ejercicio de humildad que no se da en los medios convencionales que tienen un radio de acción o de influencia menor, acotada a su entorno de emisión. Lo que más destaca de internet es su rapidez, inmediatez y proximidad a sus lectores. Las entradas a una información polémica, como las que últimamente protagonizan los miembros de la  Casa Real, pueden llegar a trescientas mil en un diario digital como El Confidencial  mientras que en uno de papel esta cifra disminuye drásticamente, pero lo peor es que día a día bajan estas cifras en el mundo print. Un tópico ya desfasado en estas fechas es el de diferenciar entre periodistas digitales y de papel, algo que ya dijo Fernando Jáuregui.

Lo fascinante del mundo del periodismo digital es la estrechísima relación que el periodista establece con sus lectores, una relación causa-efecto inmediata, con interdependencia entre ambos mundos. El oficio de periodista sigue siendo el que fue siempre y su razón de ser sigue siendo salir a la calle a buscar noticias, contrastarlas y publicarlas, sin medio a represalias o reproches. La práctica de no comprobar una noticia por el temor de que no se confirme y no pueda ser publicada está muy extendida en el mundo online, pero esto tiene su origen en las publicaciones profesionales print. El efecto de lo que aparece en internet suele tener un gran impacto en las personas y mucho más las informaciones falsas que comprometen la vida profesional y personal de los afectados. La honestidad profesional debería ser un elemento imprescindible para cualquier periodista. La credibilidad, la seriedad y el rigor informativo están asociados a las ediciones online de los diarios de pago. El rigor es lo que más ha sufrido en el nuevo modelo de trabajo. Se ha optado por publicar cuanto antes y rectificar  después como ha hecho eldiario.es estos días, aunque hay algunos que ni siquiera se disculpan. De todas formas no es el medio el que marca la calidad del mensaje, sino aquellos que lo emiten. La calidad de la información ha empezado a ser sacrificada por la cantidad y la instantaneidad. Por esto cuando un lector recibe una información no está seguro de que sea verdadera. Internet es un espectacular éxito de audiencia pero un desastre como modelo de negocio. Y aquellos medios que luchen por mantener las mejores redacciones ganarán la batalla.

Actualmente el teléfono móvil es el arma definitiva de la comunicación. Aunque el objetivo es el de siempre: intentar hacer un buen periodismo en internet, útil, riguroso, ágil, ambicioso e innovador.

TITULARES

  • Para los periodistas, internet significa tiempo
  • Internet somos nosotros, nuestra vida, nuestro mundo
  • Fernando Jáuregui: “No se debe diferenciar entre periodistas digitales y de papel”
  • Juan Antonio Giner: “Lo que hay que salvar no son los periódicos, sino el  periodismo”
  • Esta es la fase del cambio permanente
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